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En honor al campo en el Día Del Trabajador y de la Constitución Nacional.

  • Foto del escritor: Camila Da Silva Tabares
    Camila Da Silva Tabares
  • 2 may 2020
  • 6 Min. de lectura

Actualizado: 12 may 2021


Hoy, en conmemoración a la fecha, me propuse exponer sobre el sector agrario argentino; actor con un rol económico y social insoslayable desde los primeros gobiernos patrios -donde la estancia era una organización productiva y social y los recursos naturales objeto de disputa entre los gobernadores- y fundamentalmente en el proyecto de país consagrado en nuestra Ley Fundamental, inspirada en la propia de EEUU, que en el siglo 19 era junto a la Argentina el principal destino de inmigrantes europeos.



Perspectivas histórico-constitucionales; un proyecto de país.


Nuestra constitución en su texto originario y hasta hoy, tiene un trato especial respecto a los inmigrantes que no se ve en muchos Estados. Desde el preámbulo, e incluso expresamente en algunos artículos se deja en clara la postura frente a la inmigración: fomentarla. Gobernar es poblar decía Alberdi, y esto es lo que se propuso históricamente la Argentina; poblar la nación de inmigrantes para labrar la tierra, mejorar la industria, promover y enseñar las artes. ¿Cuál era el incentivo para ello? Las tierras fértiles, que han sido a lo largo de la historia, mas allá de las referencias constitucionales, objeto de medidas concretas (como leyes y políticas públicas)de acuerdo al Ejecutivo de turno, que han sostenido en algunos casos modelos intervencionistas de la actividad que imperan hasta hoy en día.


En otras constituciones, como por ejemplo la italiana (1) se regula expresamente sobre ello, pero en Argentina se optó por la regulación indirecta de la tierra (2) generando condiciones propicias para la colonización, y en esto cito a Alberdi:


“…el poder que el gobierno tiene para poblar; es un poder negativo, que consiste en dejar ser libre, en dejar gozar el derecho de propiedad, en respetar la creencia, la persona, la industria del hombre: en ser justo. He ahí el sistema poblador por excelencia que la Constitución Argentina ha tenido la sensatez de admitir amplia y completamente.”


- Sistema económico y rentístico de la Confederación Argentina.


Siendo estos los fundamentos ideológicos, nuestra Constitución confiere a la propiedad la calidad de inviolable -que no es una palabra menor-, y defiende la libertad, la igualdad y seguridad como garantías para promover la población del país, que fue su fin inmediato en miras de la prosperidad.


Pero los recursos de nuestra nación no han sido utilizados solo como atractivo a los inmigrantes -y en mucho caso estos sentimientos positivos hacia los inmigrantes han cambiado a raíz de las ideologías políticas que traían de Europa y que ha generado rechazo popular , si no que también se la ha dado una clara utilidad política para difundir ideas populistas y de “justicia social”, como denota nuestra Constitución del 54 art. 38 :


" – La propiedad privada tiene una función social y, en consecuencia, estará sometida a las obligaciones que establezca la ley con fines de bien común. Incumbe al Estado fiscalizar la distribución y la utilización del campo o intervenir con el objeto de desarrollar e incrementar su rendimiento en interés de la comunidad, y procurar a cada labriego o familia labriega la posibilidad de convertirse en propietario de la tierra que cultiva(…) "


Artículo que, por suerte, hoy no rige. Dudo que eso hubiera atraído muchos inmigrantes cuando claramente se vulnera la propiedad, se le atribuye semejante poder al Estado y denota una ideología contraria a la voluntad liberal de nuestros constituyentes. Incluso hoy en día se habla de la “reforma agraria”, la cual sería claramente inconstitucional, pero que sostienen ciertas ideologías políticas que consideran al sector agrario como un enemigo.

Nadie podría negar la trascendencia del sector agrario en la historia y actualidad de nuestro país, tanto a nivel económico(3), político y social. En Argentina, sea del partido que sea, todo gobernante ha necesitado el financiamiento del campo y sus exportaciones, sobre todo en momentos de crisis económicas donde se tiende a subir las retenciones y regular los precios del mercado interno (como en el 2002).

Sin embargo, el campo no ha sido objeto de los mejores tratos por parte de sus connacionales, y menos por parte de los políticos. Hoy me propuse no solo remarcar su importancia histórica y su aprovechamiento político si no también enunciar los problemas y desafíos a los que se enfrentan, que son inéditos en el mundo ya que ningún país demoniza a sus sectores productivos, mucho menos al agrario; en general, las políticas agropecuarias de los países -como EEUU- consisten en una serie de incentivos y subsidios para el sector. Veamos bajo qué condiciones se desempeña el sector agrario argentino:

  • Las retenciones; más allá del debate de la confiscatoriedad de este tributo, creo que es una gran fuente de inseguridad jurídica; se establecen o se anulan según la voluntad política de los gobernantes de turno (incluso Macri en un mandato las anuló y restableció) siendo como un juego indefinido que dificulta los cálculos de ganancia -que incluso llega a ser nula- y la consecuente toma de decisiones a futuro. Cabe destacar que quienes tributan las retenciones se ven alcanzados por todos los demás impuestos que soporta una persona y la actividad, que son infinitos, y les restan competitividad a nuestros productos. 



  • Falta de crédito y riesgos de la actividad: Todo negocio tiene riesgo, y necesita financiación, eso no es nada particular. Lo diferencial es que en Argentina el Estado absorbe el crédito e impide el financiamiento de la actividad privada, pero además de ello el Estado es un socio particular; participa en las ganancias, pero no en las pérdidas. La actividad agraria está sujeta, obviamente, a las condiciones climáticas que pueden echar a perder la cosecha, y debe soportarlo exclusivamente el productor. En nuestro país, lamentablemente, se suma también otro riesgo; la inseguridad jurídica. 


  • Odio y ataques de la ciudadanía: Creo que un sistema tributario implica un modelo social que lo legitima, y el que impera hoy en la Argentina es perverso; es el modelo del odio, que se sostiene a través del relato populista. Para la mayoría de los argentinos las retenciones son algo así como un “castigo” al oligarca, al que es rico porque se aprovecha del pueblo y demás farsas que les ha hecho creer el sistema que profundiza la grieta para obtener un rédito político. Y este odio tiene consecuencias, como la rotura de silobolsas, el robo de ganado (abigeato), los ataques mediáticos al sector, etc.


  • La falta de infraestructura; cualquiera que haya transitado los caminos de tierra en el interior – me incluyo- sabe lo deteriorados que están, y las rutas no son la excepción. El campo necesita la infraestructura adecuada para poder transportar su producción, y demás obras públicas que contribuyan a facilitar su labor, no a obstaculizarlas como hoy en día, donde abundan videos en los que se debe desechar alimentos por la imposibilidad de transitar los caminos.


  • La brecha cambiaria; En nuestro país existen numerosos tipos de cambio, entre ellos el oficial y el blue. Los exportadores están obligados a liquidar los ingresos de sus exportaciones en el mercado oficial de cambios a un dólar ficticio que hoy en día está en $66, cuando en el mercado libre podría recibir mínimamente $110, pero tiene prohibido hacerlo. Esa brecha cambiaria vulnera el derecho de propiedad y libertad que tenían en mira nuestros constituyentes.

Y seguramente las vejaciones que experimenta el campo por parte de la ciudadanía y la casta política sean muchas más.   


Conclusiones

El sector agrario argentino tiene una importancia económica y social incomparable, tanto en la historia como en la actualidad, un sector que ha sabido responder a todos los inconvenientes que se la han presentado tanto en materia económica, tecnológica y social (como los cambios en los estándares de calidad para exportación, el aumento de demanda en guerras, etc). A pesar de todo el campo sigue en pie, siendo el motor de la economía argentina aportando a las finanzas públicas millones de dólares, generando empleos tanto en el sector como en cadenas productivas vinculadas e integrándonos al mundo siendo Argentina un gran exportador de alimentos. Por eso, hoy más que nunca, les digo ¡Feliz día del trabajador! Porque son quienes más trabajan y a quienes menos ayudan, e insisto, hay que generar las condiciones propicias e incentivos para que el sector aumente su productividad a través de un sistema impositivo competitivo, el respeto de la propiedad  y la obra pública necesaria para tener una infraestructura adecuada, porque Argentina va volver a ser potencia el día que se reivindique la cultura del trabajo y la Constitución del 53-60, que sostiene la igualdad, la libertad y la inviolabilidad de la propiedad privada.



(1) constitución italiana 

Articulo 44

Con objeto de conseguir el aprovechamiento racional del suelo y de establecer relaciones sociales equitativas, la ley impondra obligaciones y cargas a la propiedad rustica privada, fijara limites a su superficie segun las regiones y las zonas agrarias, promovera e impondra la bonificacion de las tierras, la transformacion del latifundio y la reconstitucion de las unidades productivas, asi como ayudara a la pequena y mediana propiedad.

La ley prevera medidas a favor de las zonas montanosas.


(2) Alberdi decía que Los medios realmente poderosos son los medios indirectos, los que tienen por objeto abrir corrientes de inmigración.


(3) Cabe mencionar "el modelo agro exportador" y la Argentina como "granero del mundo", que son hoy objeto de grandes debates.

 
 
 

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